Toxina Botulínica

La toxina botulínica se conoce habitualmente con uno de los nombres comerciales más extendidos, Bótox, que corresponde al tipo A de esta sustancia que presenta aplicaciones estéticas.

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El bótox bloquea la liberación del neurotransmisor que transmite los impulsos nerviosos al músculo, produciendo que éste quede paralizado de manera temporal.

¿Qué resultados se obtienen?

Las líneas de expresión que surgen en los ojos, cejas o frente se deben a las contracciones musculares del rostro y, por este motivo, si se inyecta la toxina botulínica estas arrugas de expresión del tercio superior de la cara se atenúan y pueden incluso desaparecer, el rostro relaja su musculatura y luce sano, joven y vital.

La aplicación de la toxina botulínica en tratamientos estéticos tiene, principalmente, los siguientes efectos:

  • Las patas de gallo y arrugas se eliminan
  • Las cejas adquieren una elevación mayor por lo que el rostro, en general, presenta un aspecto más joven y relajado.

Para su aplicación no es necesario utilizar anestesia y es igualmente aplicable al escote y al cuello. El resultado final es natural, visible entre el tercer y el quinto día, y puede hacerse en cualquier momento del año.

Los tratamientos con toxina botulínica tipo A son eficaces y cómodos y permiten deshacerse de esas arrugas en ciertas áreas de la cara fruto de gestos cotidianos como cerrar los ojos, fruncir el entrecejo…

¿En qué consiste el tratamiento?

Este tratamiento únicamente se puede llevar a cabo a través de médicos especializados como los que encontrarás en nuestro centro de Medicina Estética en Zaragoza, con material adecuado para ello que sean capaces de aplicarlo correctamente para un perfecto resultado.

Su efecto tiene una duración de unos seis meses y poco a poco va siendo menor, por lo que es necesario volver a aplicar una inyección de esta toxina.

Esta técnica de rejuvenecimiento no es invasiva y además de hacer desaparecer las arrugas que han aparecido fruto de estas contracciones de los músculos de la cara hace que también tarden más en surgir otras nuevas.

La inyección se efectúa en el músculo, de ahí la importancia de que el profesional esté cualificado y conozca la musculatura facial para una correcta aplicación. La aguja es muy fina y el pinchazo no se aprecia apenas. El médico delimitará las zonas de aplicación y determinará la dosis adecuada de la toxina.

En cada parte del rostro la aplicación es diferente.

  1. En la frente se inyecta en la parte frontal en cada lado de la arruga
  2. En el entrecejo se dan dos inyecciones en cada músculo corrugador y otra en el músculo que hace posible que la zona se frunza.
  3. Para eliminar las patas de gallo se delimita el área de trabajo en forma de triángulo.

 

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